La Navidad, esa hermosa época de luces
multicolores, de cenas especiales, presentes, risas y diversión, se asocia con
una tradición cristiana que evoca el aniversario de: la venida de Jesús a la
Tierra. El verdadero significado de la Navidad es uno solo: Jesucristo, que
vino al mundo con un solo propósito: entregar su vida y morir por nuestros
pecados.
Con el tiempo, la Navidad ha ido agregando
elementos del mundo pagano. La Navidad tomó un sentido en el ambiente católico
por intervención de San Francisco de Asís, quien la instituyó como una
festividad pública. Fue él quien incluyó el tradicional pesebre, que lo hizo
más que todo para enseñar la vida de Jesús y
perpetuar su nacimiento y, ante
todo, el objeto de su venida para salvación de los hombres.
Es indiscutible que los creyentes intentan
mantener el significado de la Navidad de antaño, donde la esencia de la
celebración era el reconocimiento de la vida espiritual, el culto a Jesús como
protagonista de la celebración y el sincero deseo de reunir a la familia para
compartir una cena y los detalles de cariño que se entregaban unos a otros.
Las
fiestas de Navidad evolucionan
En todos los países se celebra la Navidad.
De ser una celebración cristiana, pasó a tener características de festejo en
cada nación. Sin embargo, es importante no perder el punto de vista del
significado de la Navidad y los valores tradicionales.
Las familias cristianas ponían la Corona
de Adviento en sus hogares, cuatro semanas antes del 25 de diciembre. Y unos
días antes de esta fecha se colocaba el Belén o Nacimiento, con las figuras de
la Sagrada Familia, y todos los días de Navidad se rezaba y se cantaban villancicos
delante de este Belén.
La celebración navideña dejó de ser un
espacio para mejorar nuestra vida espiritual, para volverse un compromiso
familiar o de amistad para fortalecer la unión y el cariño.
El significado de la Navidad en la
actualidad hace énfasis más que todo a una celebración infantil. No cabe duda
que la mejor expresión se logra con la entrega de los regalos, práctica que
tiene su fondo con la visita de los reyes magos a Jesús, quienes se presentaron
ante el Salvador con los más valiosos regalos.
¿El
niño Dios sigue vigente en Navidad?
Dentro del verdadero significado de la
Navidad, el Niño Dios debería ser el centro de las festividades, como lo fue en
las generaciones pasadas.
Actualmente hay una confusión entre: la
figura cristiana de Santa Claus o "Santa", (que es realmente San
Nicolás de Bari), y Papá Noel (que es una figura pagana proveniente de las
tierras frías de Laponia). Esta mezcla de personalidades se debe a que los dos
tienen el mismo fin; que es colmar de regalos a los niños.
En otro sentido la figura de Noel puede
ser el paradigma de una noción religiosa de Dios en Occidente. De ahí que
dentro del tradicional significado de la Navidad, va quedando atrás la novena a
Jesús para darle paso a Santa, que es el protagonista en los centros
comerciales, en los parques, los cines, y en el corazón de los niños, que lo
acogen como el gran padre que viene en diciembre a colmarlos de regalos.
Tanto Papá Noel como el Niño Dios tiene
una finalidad concreta y es la de dar a la mente infantil, motivos para soñar,
para esperar, para sentir que es amado. En un entorno social tan poco apto para
el feliz desarrollo de la infancia, donde una gran mayoría vive el flagelo de
la miseria, la terrorismo y la desigualdad, es un alivio entrar al mundo fantasioso
de los regalos, los renos, luces de colores, las ayudas y aportes de grupos
caritativos y fundaciones aunque sea una vez al año.
En realidad, dentro del significado de la
Navidad en estos tiempos modernos, el niño Dios tiene un lugar en el pesebre.
Pero muy poca gente tiene la convicción que ese muñequito del pesebre nació,
creció, se hizo adulto y murió para dar la salvación a la humanidad y cumplir
un destino glorioso con la Resurrección.
Significado
de la Navidad, ¿Espiritual o comercial?
Como gran parte de los festejos
religiosos, la Navidad es más que todo un desborde autorizado para pasarla muy
bien y dar riendo suelta al placer.
De esta forma, la Navidad está en la mente
de las personas, no como una celebración piadosa sino como un tiempo para dar
libertad completa de comer hasta la saciedad, beber, bailar y todo lo que
satisfaga los sentidos y los instintos.
La Navidad es sinónimo de juerga y de
vacaciones, porque generalmente se aprovecha este tiempo para viajar con la
familia, y celebrar en otro sitio las festividades.
Año por año el tiempo navideño avanza y
conquista paulatinamente otros simbolismos, que van a la par de la vida actual.
De la tradición queda un leve recuerdo en
pocas personas que anhelan las celebraciones pasadas y que ahora, sin más qué
hacer, se ven presionadas a seguir la corriente de la moda actual.
Así como la Navidad se convirtió de una
fiesta social a una celebración cristiana, es casi seguro que estemos entrando
en el momento crucial, en que el significado de la Navidad está variando
nuevamente para ya no ser más un festejo cristiano y transformarse en el
festejo secular que celebra por motivos completamente ajenos a la verdadera
finalidad.
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